Transcripción: Episodio Especial Sobreviviendo a diciembre.

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¡Hola, hola! ¡Buenas, buenas! No sé cómo empezarlo… esto es un podcast que generalmente es en inglés; este es nuestro primer episodio, primer y único. Es como un regalito, ¿no? En español. Tenemos muchos motivos para sorprenderlos. ¿Por qué estamos haciendo esto, Vera?

¡Hola, hola! Hoy vamos a dar algunos trucos claves para sobrevivir a las fiestas este 2021 y por eso queríamos hacerlo en español: para que llegara a más personas nuestro mensaje. Estas fiestas tradicionales, que según donde te encuentres en el mundo van desde o noviembre hasta enero, ¿no?

Sí, y todos los años es una época difícil, ¿no?, las fiestas en general. Tengo una amiga psicóloga que dice que es zafra para los psicólogos. Capaz que no es políticamente correcto, pero… ¿qué decís, Vera?

Tal vez que sí. [risas]

Pero este año todavía parece ser más intensa, ¿no? Vos lo sentiste, yo lo sentí, en tu equipo, mi equipo, nuestros proveedores, en la comunidad de alumnos y docentes con los que trabajamos… se siente, hables con quien hables. ¿No? Es como que el 2020 fue difícil, pero lo superamos como de una manera romántica e idealista, ¿no? “Codo a codo, todos juntos podemos salir de esto”, ¿no? El mundo entero contra el Covid… Y después vino 2021, se levantaron las cuarentenas y fue, ¿no? “Hay que volver a laburar, dale, salimos con toda. Vos correte de mi camino”, ¿no?, como si no hubiera mañana. Y, bueno, estamos sintiendo los efectos de eso.

Exacto. Es una combinación medio peligrosa, ¿no? Es como el estrés de fin de año pero recargado.

Claro.

Hay mucho cansancio después de dos años muy difíciles. Tenemos un poco de estrés post traumático, digamos la verdad, ¿no? También, mucha nostalgia de cómo era la vida antes de la pandemia y volver a eso… y a medida que vamos recuperando esos espacios sociales, es como que te va cayendo la ficha, nos vamos dando cuenta lo que realmente fue que vivimos. Y acá tenemos, tal vez, que hacer una aclaración, ¿no, Mer?

Sí, una especie de disclaimer.

Nostras estamos en Uruguay, que es uno de los países con tasas de vacunación más altas y estamos en una situación muy privilegiada. Es verano, estamos juntándonos para hacer asados y todos otros tipos de eventos sociales y para nuestra cultura, que es una cultura de mucha cercanía emocional, se siente como que estamos volviendo a la vida después de estos dos años. Aún así, seguimos mirando lo que puede traer el futuro y todas estas letras del alfabeto griego, ¿no?

Es un montón.

Es mucho un montón.

Ahora, mencionaste el estrés post traumático… tal vez es una exageración, pero capaz que está bueno repasar brevemente qué es lo que estamos sintiendo, esta intensidad, ¿no? Volviendo al primer episodio, que pueden volver a escuchar todos los episodios, ¿no? Es en inglés, claramente… Pero hablamos mucho de la alfabetización emocional, ¿no? Entonces, está bueno cuando decimos “ah, esa intensidad”, ¿a qué nos estamos refiriendo exactamente? Capaz que podemos pensar en cómo nos sentimos en este instante. Vamos a tomarnos unos segunditos para registrar cómo estamos. ¿Cómo te sentís vos, del otro lado? ¿Estás ansioso o ansiosa, un poco difuso con dificultad para enfocar, quemado, capaz?

¿Has tenido dificultades para dormir? ¿Te despertás en la mitad de la noche? ¿Estás más irritable, con menos paciencia que en otros momentos? ¿Te enroscás fácilmente?

¿Con más rumiación que…?

Rumiación, esas ideas que no salen de tu cabeza. En mi caso, lo que estoy escuchando últimamente con las personas con quienes hablo y que me cuentan cómo se sienten es que hay muchos síntomas de burnout. Hay muchos síntomas de depresión leve y mucha ansiedad ante distintas situaciones, incluso algunas fobias que fuimos agarrando, ¿no? Todo eso o lo llamamos simplemente post trauma, porque tenemos que aceptar que todo esto que vivimos fue algo traumático. Un quiebre en nuestra narrativa, un quiebre, un antes y un después. Y estos somos nosotros después del trauma, haciendo lo que podemos.

Y a todo eso, entonces, hay que sumarle el estrés de las fiestas tradicionales, que generalmente ya viene solo, ¿no? Y ta. Por eso estamos acá. Para ayudarnos entre todos, ¿no?, a nosotras mismas también… a tomar perspectiva, a recordarnos que no estamos solos y compartir algunos trucos para sobrevivir a las fiestas.

Entonces, arranquemos por hablar de por qué las fiestas son tan difíciles.

Esto es importante, ¿no? Porque no estamos hablando de vacaciones, estamos hablando de las fiestas tradicionales. Ya sea que digas “feliz Navidad”, “feliz Hannukah”, “feliz año”, “feliz Festivus”, todos en algun momento necesitamos este kit para sobrevivir a las fiestas sean cuales sean.

Sí… igual, no sé, se supone que es la época más feliz del año, ¿no? Todo el mundo súper disfrutando, pasando divino. ¡Mirá todos los “feliz, feliz, feliz” que usaste en tu descripción!

Es que, tal vez, ese es el punto, ¿no? Hay tanto de lo que se dice “feliz” y lo que se espera que tiene que ser, que es una presión enorme. Nostras, en nuestros episodios del podcast, ya lo discutimos esto mucho. Las cosas perfectas no existen. La realidad es como mucho más caótica. Los sentimientos son agridulces, “marmolados”, como muestra la película Intensamente, que tanto nos gusta. No es toodo lindo, ni toodo feo.

Claro. Y las fiestas y los eventos a los que vamos no siempre son un momento de súper alegría re divertidos, que medio que me emborraché un poco y estoy abrazada de todo el mundo, pasando alucinante, ¿no? También pueden ser medio “meh”, así como medios grises.

Sí, y tenemos que aceptar eso, ¿no? Integrar estos sentimientos encontrados.

Decís que hay algo como de FOMO acá, ¿no? Esa expresión que hay en inglés que es como el miedo a estar perdiéndote otras cosas, como que hay algo mejor en otro lado y no lo estás viendo. Como ¿dónde está mi Navidad súper especial? ¿Por qué estoy acá, con esta gente que es un embole? [risas]

Sí, esa sensación de que todo es mejor del otro lado, ¿no? En otro lugar. Entonces, ahí empieza como esa ansiedad de “¿dónde debería estar?”

Claro, pero eso pasa en todos los aspectos de la vida y en otros momentos… pero hay algo de las fiestas que lo hace peor, ¿no?

Claro. Nos está pasando eso como sociedad, pero en las fiestas es peor. Ahora, vamos a pensar un poco en las fiestas. Nosotros somos seres sociales y, entonces, necesitamos los rituales. Porque los rituales nos unen como sociedad. Byul Chun Han…

Sí, un amigo del podcast.

Un amigo del podcast, un filósofo coreano-alemán que citamos mucho… Él nos advierte sobre no tener rituales. Pero algunos rituales se han ido complejizando mucho y el mandato de felicidad que esta ahí, siempre presente, omnipresente, suma mayor complejidad, ¿no?

La felicidad tóxica, podemos decir.

Totalmente. Y en la clínica yo he acompañado durante años a muchas personas a navegar esta etapa. Me pasé muchos diciembres con personas al borde del desborde, buscando mandar todo incluso al carajo, con situaciones de mucho peligro para la vida, porque no dan con el mandato y no se bancan la sensación de que están siempre siendo inadecuados a lo que se espera de ellos. Esa presión incluso está por meses, ¿no? Mucho antes de las fiestas. Empieza ya…

Y “¿con quién paso?”, ¿no? Esa división. Y tiene sentido, ¿no? Porque la publicidad, las películas y los mensajes de los que nos hacemos eco nosotros, sobretodo, en las redes sociales… todo eso suma a estos sentimientos de inadecuación, siendo que no cumplís con esa imagen de lo que pensabas que tenías que tener, ¿no? Y puede ser extrañar a alguien, incluso duelar… ¿se dice así?

Bueno, los psicólogos así lo decimos.

Estar pasando por un duelo de alguien que falleció o incluso después de una separación, ¿no? Que yo lo veo mucho con divorcios también. Ese tipo de cosas que surgen más en estas fechas, ¿no? El asiento vacío, el ritual que esa persona hacía, las bromas, o la comida que preparaba, ¿no? Como que, en esto de los rituales, donde cada uno cumple un rol, lo sentimos aun más.

Exacto. También puede ser si estás lejos en ese momento y estás lejos de donde vos sentís que es tu hogar, también, o, tal vez, no sentir esa conexión incluso tan profunda. Porque la soledad, a veces, la podemos sentir estando rodeados de personas, ¿no?

Mm. Eso está salado. Y puede ser sentirte, también, arrepentido de todo el tiempo y energía que dedicaste a las relaciones equivocadas, o tiempo que no dedicaste a otros vínculos y que esto viene a ser como una especie de test, ¿no? Como que llega acá y no estoy en la situación en donde pensé que iba a estar o donde quería estar.

Tal cual. Sentirlos como un test donde tenés que sacarte “sote”… bueno, ahí es un problema, ¿no?

Claro. Y también puede ser, por ejemplo, tener opiniones muy diferentes que tu grupo o no sentirte cómodo o que no podés compartir con las personas que tenés que pasar.

O que no podés compartir todo, ¿no? Tal vez hay algunos puntos de conexión que sí tenés, pero vos querés compartir todo. Ahora, a veces son cosas mucho más sencillas, que tienen que ver con esa felicidad que te muestran tal vez no es la que sentís vos por estas noches

o algo mucho más terrenal: no tener el dinero suficiente, incluso, como para vivir estas noches con todos los gastos que incluyen, ¿no? Sobre todo si tenés niños.

Claro. Y como no poder comprar todos los regalos que querías, la presión que tus hijos ejercen, porque también es así, pidiendo pila de cosas, a veces, que cuestan una fortuna en la lista; incluso uno empieza a sentirse como un fracaso, empieza a contarse esa historia, esa narrativa: “no lo puedo hacer”. Entonces empezás a evaluar todas tus decisiones hasta el momento…

Todo lo que se remueve. Ahora, muchas veces lo que nos pasa es un combo de todo esto. Es imposible generalizar. Vamos haciendo como un paneo de cosas que nos pasan y a cada uno le pasan en distinta combinación. Algunos es más obvio, lo tienen como más identificado; otros es más calladito y no saben qué es, pero diciembre es diciembre, ¿no? Hay algo, incluso, de lo no dicho, del tabú de no decir que diciembre genera todo esto en nosotros, ¿no?

Es como un tabú decir que uno se siente mal, ¿no? Es como un momento donde nos tenemos que sentir bien y nos sentimos medio como el culo y no lo podés decir.

De ahí viene la vergüenza.

¡Eso! Me suena como a la vergüenza que hablamos siempre, ¿no? Esa vergüenza que nos desconecta, digamos.

Total. Genera soledad y aislamiento, incluso, ¿no? Esa vergüenza.

Y a todo esto hay que sumarle los balances de fin de año, ¿no? Esa lista de resoluciones para el año nuevo que no llegaste a cumplir, ¿viste? Que no bajaste esos 20 kg, no lograste aprender el nuevo idioma y ser bilingüe, no aprendiste a hacer el paro de cabeza ni leíste los 20 libros que te habías puesto como meta ni cocinaste todos los domingos la dieta saludable para el resto de la semana para toda tu familia.

Y te sentís mal, nos sentimos mal, si no logramos sostener aquellos objetivos esos que nos habíamos puesto… Y sumale que se vienen las vacaciones, todo ese estrés previo con el que hay que entregar antes que el año termine, porque se viene el fin de año fiscal, los cierres de los ciclos escolares…

Y esto es re cierto para la gente que no escucha desde el hemisferio sur… Creo que por eso queríamos hacer este episodio en español, ¿no? Porque esta sensación, y habiendo vivido en otras culturas, siempre pasa. Pasa en las fiestas, todos sentimos eso, pero en el hemisferio sur es como que no hay un mañana; se termina el mundo el 31 de diciembre. Hay algo que pasa donde se junta el verano, la terminación del año escolar y fin de año y las fiestas… Es como [sonido de explosión] una bomba, un cóctel.

Cóctel explosivo, si los hay.

Cóctel explosivo.

Exacto. Entonces, queríamos tomar conciencia de que esto nos está pasando y brindar algunos trucos para levantar parte de ese peso de esta temporada de fiestas y poder pasar por esto de una manera, tal vez, más liviana, menos traumática, si se puede.

Buenísimo.

Herramienta número 1. No estás solo ni estás sola. Podés sentir que lo estás, pero no lo estás. Somos muchos sintiéndonos como el culo. Así que es una sensación muy mala y lo bueno es probar contarle a otros cómo te sentís. Sea como sea. Buscá gente con la que sientas que podés conectar y construir puentes juntos. Compartir tu pena la aliviana.

Totalmente. Truco… ¿cómo es que estamos diciendo? [risas] Herramienta número 2. Adapá las tradiciones a lo que se ajusta a vos, a tus creencias y a lo que es importante para ti. Las tradiciones son importantes, los rituales son parte de la experiencia de ser seres sociales: nos unen, nos brindan sentimientos de pertenencia a algo más grande que uno mismo, nos permiten ser parte de la comunidad. Pero, tal vez, no es esa la tradición para ti. Buscá personas con las que compartas cosas básicas. Hay cosas que nos pueden unir, como ser el amor por la música, por los deportes, cosas que tengas en común… Incluso el deseo de hacer algo por los demás. Estos son lugares donde podés conocer amigos nuevos y los amigos nuevos, recordemos, pueden convertirse en grandes amigos.

Es verdad. Yo creo que hay como mucha presión, sobre todo en estas sociedades, de pasar siempre en familia, ¿no? Es parte del Festivus que estabas proponiendo, ¿no?, que podríamos pasar con amigos. No tenemos por qué pasar con la familia sanguínea, ¿no? Como que la familia puede ser también esa cosa que construimos.

La comunidad. Vos elegís quién la forma, también, ¿no?

Exactamente. Bueno, vamos por el 3. Sé claro y súper explícito con tus prioridades para estas fechas. Tu foco puede no estar donde generalmente está. Familia, amigos cercanos, tal vez varias visitas de gente que generalmente está lejos, que te viene a visitar y querés disfrutarlos y aprovecharlos; tenés los niños en las vacaciones, el cierre de etapas, ¿no? Hoy hablábamos del cierre del ciclo escolar, ¿no? Todo lo que moviliza, al menos a nosotras, con la fiestita de fin de año, con los nenes… Todo esto nos consume energía mental, entonces está bueno ser explícito, construir puentes con otros y marcar las expectativas realistas y teniendo estrategias claras. “Che, mirá, esta semana voy a estar medio así… Capaz que hago este horario, lo cambio, pongo esto, la semana que viene recompenso”, ¿no? Generar acuerdos para no sentirse culpable todo el tiempo. Creo que el sentimiento de culpa nos persigue en estas fechas, porque no estamos donde queremos estar y no hacemos nada al respecto, solo nos sentimos mal, ¿no? Nos damos como palo por no lograrlo.

Siempre te sentís en falta. Estar donde querés estar es un gran indicador de salud mental.

Bien. Genial.

Herramienta número 4. Hacete tiempo para tomarte tiempo. Las fiestas no es lo mismo que estar de vacaciones. Recordá que, como dice el amigo Byul Chun Han, estamos en la sociedad del cansancio, del burnout, de la autoexplotación, y necesitamos tomarnos tiempo. Es la única manera que vamos a recuperarnos. No hacerlo nos deja pareciendo que estamos súper comprometidos con nuestros trabajos, pero a un costo muy muy alto. ¿Qué tan alto? Bueno, llegamos a un punto donde sentís que no es posible reparar el vínculo y recuperar y solo podés arrancar de nuevo.

Tirar todo, ya está.

De cero, borrón y cuenta nueva.

Bomba. ¿Y esto tiene que ver con el movimiento de millones de personas que han renunciado, no? “The great resignation”, como le dicen. Eso es para todo otro episodio.

Totalmente.

Bueno, número 5. Dale vos.

Aceptá la perdida como parte de la historia de vida. Aceptá más conectarte con la nostalgia; recibila e incluso celebrala. Celebrarla ¿por qué? Porque pudiste experimentarlo. ¿Extrañás a alguien que quisiste mucho? Y bueno, es que tuviste la dicha de querer mucho. El amor y la esperanza son (a mí me encanta siempre decir esto) recursos renovables.

Me encanta eso. Yo creo que muchas veces, con la pérdida, sentimos que se terminó, ya fue, que no hay más, que no hay vida después. Entonces, pensarlo como recursos renovables me parece que es muy lindo.

Y es cierto que, por momentos, se agotan. Pero pueden volver. Y a veces, necesitamos incluso un empujón de medicación, pero pueden volver. Y ¿qué pasa si necesitás un poco de medicación? ¿No? Si vislumbrás que tu amor y capacidad de disfrute no están en la vuelta y no ves cómo poder volver, ahí tenés un gran indicador de que necesitás ayuda de un profesional. Pedila porque la salud mental es salud.

Muy bien. Herramienta número 6. Me encanta esto de español, ¿eh? Un “Todo lo otro” [risas].

Eso es un gran cierre para… ¿querías pique? Ahí lo tenés.

Hacete cargo de las decisiones que tomás. Por momentos parece que la gente que es Grinch o mala onda son los que pasan mal, pero muchas veces como esa propia queja y como ese dolor se lo estás tirando a los demás, ¿no? Si odiás las fiestas, está todo bien. Si querés no pasar en comunidad con otros y quedarte en tu casa mirando Netflix como si fuera un día normal porque realmente no te gusta todo lo que se genera, o te parece una bobada o la parte religiosa o la parte comercial o, nada, tener que fumarte a tu familia porque no tenés ganas, buenísimo. Hacelo y quedate en tu casa. Pero, también, si te decidís ser el Grinch, hacete cargo de ser el Grinch. Muchas veces tomamos decisiones que son para situaciones momentáneas que pueden tener efectos duraderos, ¿no? Y tenemos que pensar en qué es lo que significa tomar esas decisiones por una noche para otras personas que son las que te bancan el resto del año, digamos, ¿no? Entonces, hacete cargo de las decisiones que tomás.

Y también hay puntos intermedios, ¿no, Mer?

¡Obvio! Vos podés igual decidir ir y hacer el esfuerzo. Medio un poco a regañadientes, no sé, tomarlo como un desafío, una especie de: “okay, videojuego”, ¿no? Game on. “¿Cuánto aprendí desde el año pasado hasta este a que no me afecten las cosas, ¿no? Cuando mi madre me pregunta tal cosa, cuando mi tía me dice no sé qué”, ¿no?

Tomar un poco de distancia es muy bueno y, a su vez, aceptar que, a veces, estamos en esa posición de queja pero no queremos esa otra cara, el costo que esto tiene aparejado de ser el Grinch. Entonces, ahí acercarnos y negociar un poco, aceptar que las cosas no van a ser 100% buenas…

Claro, que no es perfecto, que nada es perfecto, todo eso que hablábamos hoy, ¿no? Sí, capaz que es una noche medio embole y bueno, sí. Es una noche más, como cualquier otra. Vas a tener otras divertidas durante el año.

Y acá es importante ser amable con uno mismo y con los demás, ¿no? Porque… Sobre todo contigo mismo. Porque si sos amable contigo mismo, después vas a encontrar cómo serlo con los demás. Hay que darnos un respiro. Vos me lo recordás a veces, ¿no? Hay…

¡El changüí!

El changüí. Tenemos mucho, en este momento, que lidiar. Entonces, estamos haciendo lo mejor que podemos y a veces no nos sale. Y una vez que internalicemos eso, que es muy difícil, lo vamos a ir logrando con los demás también, ¿no?

Sí. Yo ayer de noche, diciembre, ¿no?, en un momento llegué tarde a mi casa y tenía que aprontar la cena, ¿no? Era como todo una cosa y los nenes… Y en un momento, dije “¡ay, ta! ¡A cagar todo!” No sé, nos servimos un vaso de cerveza con mi marido y digo, ta, todos estaban haciendo cosas diferentes, todo bien, no pasa… ¿no? Y fue como un alivio sacarse como esa cosa de decir “ta, estamos… hay mucha cosa en la vuelta. ¿Sabés qué? Vamos, hoy nos damos un changüí. Ta, no es tirar la…” no se dice “la chancleta”. Yo lo que pasa es que en español meto la pata todo el tiempo [risas]. “Tirar la toalla”. No es tirar la toalla para siempre porque una noche no cumplas con todos los requisitos, ¿no? Hay que darse la posibilidad de irse al carajo un día y ta, después volver.

La flexibilidad es muy importante; igual, acá nos fuimos un poco al carajo todos, pero bueno. [risas] Número 7.

Dale.

Número 7. Ojo con esos balances de fin de año. Sí, puede ser una buena oportunidad para pasar raya, pero tal vez no es el momento y eso está bien igual. Hay quienes les gusta ese balance de fin de año… [risas] Yo, particularmentene me caracterizo…

Yo también, yo también. Mis amigas me odian un poco por el famoso balance.

Pero tal vez no es hacerlo en diciembre; tal vez es en otro momento, los cumpleaños, los cumpleaños de los hijos. Momentos de pausa y reflexión son importantes. Pero lo que pasa en este momento es que vos estás estresado y, aparte, todo el mundo está haciendo un poco este balance, entonces eso pone una presión extra en tu red social de apoyo y hay que evitarlo, ¿no?

Claro. Podés hacerlo en otro momento del año. Los balances están buenos, quizás, pero no tenés que obligarte a hacerlo en ese momento. Capaz que te encuentra en un mal momento y hacer el balance es una cagada…

Lo ves con unos ojos muy negativos. Y después está todo lo que son las resoluciones de fin de año, ¿no? El año que viene voy a hacer esto… bueno, sí, está bueno porque es una oportunidad nueva, pero a su vez no tiene que ser un día, ¿no?

No. Y yo sé que a vos te encantan las resoluciones, pero la revista Forbes dice que menos del 25% de las personas mantienen sus resoluciones después de 30 días, ¿okay?

Pensé que era más, la verdad. Pensé que…

Y solo el 8% de las personas las cumplen a las resoluciones de año nuevo. Así que ya saben: otra razón más para no hacer ninguna resolución a fin de año.

Yo seguro no estoy en ese 8% de los que cumplen [risas].

Número 8. Es solo un par de noches. Repetilo como un mantra. Una noche. Un par de horas. Aguantá. Todo sigue como era después de eso.

Sí. Número 9. Si estás por irte de vacaciones y eso te pone más ansioso o ansiosa, tenemos todo un episiodio dedicado a este tema, así que lo podés escuchar. Pero ese sí es en inglés.

Y bueno, era por ahí, ¿no? Esperamos que esto los ayude. Esto es nuestro pequeño regalito de The Everything Else para ustedes, porque estamos acá para apoyarlos.

Así es. Y a respirar y tomar diciembre un día a la vez.

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A pretty entertaining podcast about soft skills, hosted by Vera Babat and Mercedes Remedi.

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